19 de febrero de 2009

Bollería fina


Llovía, claro, como lo ha hecho durante meses, y me refugié en un local de la calle San Bernardo embriagado por el olor de unos bollos recién horneados. Tras el mostrador, tres damas encantadoras amasaban con sus palabras la obra de David Mamet Matrimonio de Boston. Antonia San Juan abandonaba la soledad de sus monólogos y se hacía acompañar de Rocío Calvo y Marta Ochando en esta comedia políticamente incorrecta de señoras liberadas que se aman (o eso intentan) tras los visillos de sus salones victorianos. La riqueza del texto de Mamet, con sus juegos de palabras, dobles sentidos y agudeza, hacen que sobre el escenario del teatro Arlequín se instale un humor inteligente y corrosivo.
La sencillez pesaba sobre la historia, los personajes y la escenografía. Lo importante era lo que allí se decía y cómo se representaba. Anne (San Juan) adora a su amiga Claire (Calvo), y para mantener su adoración consigue un protector de los de toda la vida. Claire adora a Anne, pero más aún a una nueva, joven e inexperta amiga que dará al traste con todo lo conseguido por ellas por culpa de un collar de esmeraldas que no debemos perder de vista. Y para salir del embrollo (o complicarlo más), Catherine (Ochando), la típica críada de cofia incrustada e inocencia interrumpida, vaga por el escenario al servicio de las bostonianas. Hay más personajes, pero ni están, ni se los espera.
Así pasé la tarde, resguardado del frío y la lluvia, disfrutando de algunas risas saboreando bollería fina...

1 comentario:

  1. Que gran mujer..La obra fue genial...el decorado precario pero ella REINA

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